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Esta frase es una constante en muchos de los análisis biomecánicos que realizo. Como es lógico, una de las preguntas claves que componen la entrevista inicial con los ciclistas que van a realizar un análisis biomecánico para determinar su posición ideal en la bici es preguntarles por su grado de confort en la bici, es decir, preguntarles si van cómodos o si les duele algo cuando llevan 2 o 3 horas pedaleando.

Yago Alcalde. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Máster en Alto Rendimiento Deportivo. Entrenador Nacional de Ciclismo – Ciclismo y Rendimiento

En muchos casos, a no ser de que se trate de una molestia que casi se ha convertido en lesión, la respuesta suele ser: “no me duele nada, bueno, solo lo normal después 3 o 4 horas encima de la bici..” Dentro de estas molestias “típicas”, las más frecuentes son: “se me duermen las manos”, “se me duermen los genitales”, “me duele el cuello”, “ me duelen las lumbares”, “ me duele el culo”, etc., etc…

Es decir, muchos ciclistas dan por hecho que todas esas molestias son normales e incluso ya las han asimilado y no les dan importancia. Han aprendido a vivir con ellas. Por eso, muchas veces ni las mencionan en un primer momento y según vamos avanzando en el proceso del análisis biomecánico van surgiendo los comentarios sobre este tipo de molestias.

Pues bien, es importante aclarar que para andar en bici durante unas cuantas horas no hace falta sufrir ningún dolor ni incomodidad. Si esto sucede, es bastante probable que no se tenga la bicicleta ajustada correctamente. Estos ajustes pueden ser muy variados. Desde un ligero retoque en las calas hasta un cambio de tamaño de cuadro, pasando por un cambio de sillín, de manillar o de potencia.

Como el ciclismo ya en su deporte duro por naturaleza, ¿para qué añadir un sufrimiento extra cuando se puede evitar?

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