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Lo que esperamos que suceda durante un análisis biomecánico puede variar en función de nuestras expectativas así como de nuestras necesidades como ciclistas. A lo largo del siguiente artículo describiremos lo que debemos esperar durante un análisis biomecánico.

Yago Alcalde. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Máster en Alto Rendimiento Deportivo. Entrenador Nacional de Ciclismo – Ciclismo y Rendimiento

Para empezar a hablar sobre biomecánica, lo primero sería definir que es lo que entendemos como estudio biomecánico. La definición podría ser la siguiente: el proceso que seguimos para ajustar una bici a las necesidades del ciclista. Así de sencillo. En otras palabras, consiste en seleccionar y posicionar los puntos de contacto de la bici (manillar/manetas, sillín y calas/zapatillas) de forma que el ciclista consiga pedalear en una posición que reúna las siguientes características por orden de importancia:

  1. No debe ser lesiva.
  2. Debe ser suficientemente cómoda como para ser sostenida durante la duración de sus eventos ciclistas.
  3. Debe ser eficiente desde el punto de vista mecánico, muscular y aerodinámico.

Antes de llevar a cabo un estudio biomecánico, conviene formularse las siguientes preguntas:

¿Por qué me quiero hacer un análisis biomecánico?

Al respecto, podemos diferenciar entre varios tipos de motivaciones:

  • La más frecuente es para solucionar algún tipo de problema, es decir, algún tipo de molestia que aparece cuando llevamos un tiempo sobre la bici. Estos serían unos ejemplos típicos:
    • “Se me carga la zona lumbar cuando subo puertos”.
    • “Acabo la salida con los genitales adormecidos”.
    • “ Me duele la rodilla después de montar».
  • Otra motivación que también nos encontramos es el ciclista que se acaba de comprar una bici y quiere ir bien colocado desde el primero momento, lo cual es lo más lógico y recomendable. ¿Por qué esperar a tener molestias o lesionarse? Es prevenir antes de curar.
  • Adquisición de una nueva bici. Este es un servicio que debería estar más presente en las propias tiendas de bicis y que todavía pocos biomecánicos ofrecen. Se trata de, antes de comprar la bici, usar algún tipo de potro o bici ajustable en la que podamos simular la geometría de las bicis que estemos mirando para asegurarnos que el modelo y la talla de bici es la que mejor se adapta a nuestras necesidades. Pensando en el precio de una nueva bici parece muy razonable poder hacer este tipo de experimento antes de realizar la inversión.
  • Mejora de rendimiento. Aunque son los menos, también hay ciclistas que aunque se encuentran bien en la bici quieren tratar de buscar una posición más eficiente y/o aerodinámica sobre la bici.

¿Qué tipo de ciclismo hago?

Es importante saber el uso que le vamos a dar a la bici en el futuro. No es lo mismo el ciclista que usa la bici un día a la semana para hacer 30 o 40km que el cicloturista que sale todos los días a entrenar y le gusta pasarse 6 o 7 horas sobre la bici los domingos. Digamos que para cada tipo de ciclismo podríamos tratar de buscar una configuración de la bici lo más acorde que podamos. Gracias a este tipo de información, el biomecánico lo tendrá más fácil para conseguir un ajuste lo más personalizado posible.

El proceso del análisis biomecánico

Aunque cada profesional puede tener su propio protocolo, lo normal es que un análisis biomecánico esté dividido en las siguientes fases:

  1. Entrevista inicial. Como hemos señalado anteriormente, es necesario tener claros los objetivos que se buscan cuando se va a hacer un estudio. Además, es interesante recabar información sobre los siguientes aspectos:
    1. Experiencia en ciclismo.
    2. Lesiones previas.
    3. Intensidad y duración de las salidas.
    4. Molestias y/o dolores que puedan aparecer con el transcurso de las horas sobre la bici.
    5. Modificaciones hechas en la bici.

Gracias a toda esta información el biomecánico va a poder hacerse una idea sobre que tipo de posicionamiento le puede ir bien al ciclista.

  1. Examen previo del ciclista. Antes de subirnos en la bici, es interesante hacer una mínima valoración funcional del cuerpo del ciclista para descartar grandes asimetrías o limitaciones en flexibilidad y movilidad articular que puedan influir en su colocación sobre la bici. En caso de encontrar alguna limitación o dismetría habrá que tenerlo en cuenta posteriormente cuando se ajuste la bici.
  2. Análisis de la colocación de las calas. Como es lógico, es necesario valorar si la cala está colocada correctamente en la zapatilla.
  3. Valoración inicial de la posición sobre la bici. El siguiente paso es analizar la posición actual del ciclista sobre la bici. Para ello, además del ojo clínico del biomecánico, es muy recomendable apoyarse en algún tipo de tecnología que nos aporte información numérica y objetiva sobre la posición del ciclista. El método más utilizado es la medición de ángulos mientras el ciclista pedalea, ya sea mediante grabaciones de vídeo o mediante el uso de sistema de captura de movimiento en 2 o en 3 dimensiones. Los sistemas que se basan en mediciones antropométricas a día de hoy podemos decir que están desfasados porque no tienen en cuenta factores como la flexibilidad del ciclista, sus objetivos, su experiencia o la forma de sentarse sobre el sillín. Existe una gran variabilidad en cuanto a la forma de sentarse sobre el sillín entre unos ciclistas y otros, lo cual influye en todas las demás medidas de la bici. Sobre un mismo sillín, hay ciclistas a quien les sobra 1o 2cm de sillín por detrás y sin embargo hay otros que para ir cómodos necesitan llevar el trasero 2 o 3cm por detrás del mismo. Estas diferencias en la forma de sentarse hacen que cualquier referencia antropométrica carezca de sentido. Por este motivo, el análisis del ciclista debe hacerse de forma dinámica sobre la bicicleta.
  4. Ajuste de los puntos de contacto. Llega el momento más importante y más complejo del estudio biomecánico: decidir los cambios que podemos hacer sobre la bici para mejorar la posición del ciclista teniendo en cuenta la información recabada durante las fases anteriores del estudio. ¿A qué cambios nos estamos refiriendo? Estos son los ajustes que se revisan durante un estudio biomecánico:
    • Posición de las calas. Es necesario asegurarnos que no están giradas y por lo tanto que no están aumentando la tensión en las rodillas. Igualmente, hay que comprobar que no están ni demasiado adelantas ni demasiado retrasadas. En ocasiones, también es necesario analizar el tipo de zapatilla o incluso si el tipo de pedal o las calas que estamos usando son las más recomendables.
    • Ajuste del sillín. Para empezar, es importante comprobar que el sillín que estemos usando se ajusta a nuestras necesidades, es decir, que nos aporta un buen apoyo para los isquiones. Además, el sillín debe ser ajustado en altura, retroceso (más adelantado o más retrasado) y en inclinación (más o menos inclinado).

Te puede interesar: La elección del sillín 

    • Ajuste del manillar y las manetas. Aunque no lo parezca, el conjunto manillar y manetas tiene bastante más ajuste de lo que pueda parecer. Además de existir diferentes anchuras de manillar, también hay manillares con más o menos alcance (distancia horizontal entre el centro del manillar y las manetas) y con más o menos caída. El propio manillar, tiene una colocación idónea en cuanto a el ángulo que le demos a la parte inferior del mismo. Un error clásico es encontrarse manillares girados hacia arriba que dificultan mucho que el ciclista use la parte baja del mismo. Una vez el manillar está colocado correctamente, es importante dar a las manetas el ángulo que mejor se ajuste a la posición del ciclista. Además de subirlas y bajarlas, las manetas también se pueden ajustar rotándolas hacia dentro o no. Una vez el conjunto manillar y manetas están correctamente configurados, es necesario valorar si la distancia que hay entre el sillín y las manetas es la correcta para el ciclista. Para ello, podemos usar diferentes longitudes de potencia hasta dar con la longitud adecuada. Y por último, debemos valorar si la altura del manillar es la correcta poniendo en la balanza la aerodinámica (manillar más bajo) y la comodidad (manillar más alto).

Como se puede comprobar, la bicicleta tiene muchos ajustes que deben estar correctamente realizados para conseguir la mejor posición posible. Al ser un deporte tan repetitivo pequeños cambios sobre la bici pueden significar grandes diferencias para el ciclista con el paso de las horas.

  1. Medición final de la bici. Una vez se han realizado los ajustes oportunos llega el momento de dejar registrado el trabajo realizado. Para ello, lo que se hace es medir la bicicleta para dejar constancia de la configuración que, a priori, creemos que es la idónea para este ciclista en cuestión. Nos estamos refiriendo a la medición de las distancias entre los puntos de contacto: altura, retroceso y ángulo del sillín. Distancia entre el sillín y el manillar, tanto en horizontal como en vertical. ¿Para qué nos sirve esto? Básicamente para poder volver a replicar la posición del ciclista en el futuro. Ya sea sobre la misma bici que por lo que sea se ha desmontado o como referencia para una bici nueva. Una pregunta que muchos ciclistas se hacen es si las medidas de una bici le sirven para otra. Y la respuesta es la siguiente: sí si el objetivo es ir en la misma posición que en la bici anterior. En ese caso, solo habría que copiar las medidas entre una bici y otra. Junto con las medidas de la bici, lo ideal es que el biomecánico haga un breve resumen del estudio biomecánico realizado en el que se pueden añadir fotos y/o recomendaciones.
  2. Una vez finalizado el estudio, lo ideal es salir unas cuantas veces a modo de prueba para verificar que todos los ajustes han sido positivos y que el ciclista se encuentra cómodo sobre la bici. Aunque es cierto que los cambios en la posición requieren una pequeña fase de adaptación, esta no debería durar más de 3 o 4 salidas. Es decir, que si después de 3 o 4 salidas aparecen algunas molestias lo ideal es hablar con el biomecánico para revisar el ajuste y terminar de afinar la posición. Se debe tener en cuenta que la biomecánica del ciclismo no es ni siquiera una ciencia y por lo tanto no existe un método que de manera infalible coloque al ciclista en la mejor posición a la primera. Al final, durante los estudios solo pedaleamos unos minutos sobre un rodillo y no es del todo fácil saber que va a pasar después de 4 horas pedaleando sin descanso…En ocasiones, es necesario hacer un segundo ajuste fino de la posición una vez se han hecho varias salidas en las que realmente se pone a prueba la configuración de la posición. Es importante que haya una buena comunicación con el biomecánico en esta fase de seguimiento posterior al estudio.

No sufras molestias encima de tu bicicleta, hazte un estudio biomecánico con nosotros

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