La elección del sillín

[vc_row][vc_column][vc_column_text]

Entre un 20 y un 30% de los ciclistas varones y en un porcentaje mucho  más elevado en las mujeres que acuden a realizarse un análisis biomecánico, reconocen no estar cómodos con el sillín que tienen. Las principales molestias son adormecimiento genital o dolor generalizado en la zona de apoyo. Veamos como podemos conseguir ir cómodos sobre nuestras monturas y disfrutar más de la bici.

Yago Alcalde. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Máster en Alto Rendimiento Deportivo. Entrenador Nacional de Ciclismo – Ciclismo y Rendimiento

Por muy cómodo que sea un sillín nunca debemos olvidar que es un pequeño objeto poco acolchado sobre el que vamos a ir apoyados muchas horas presionando zonas que son bastante sensibles, y por lo tanto, alguna ligera molestia es normal tener, si vamos a pasar mucho tiempo sobre él especialmente si no montamos con mucha frecuencia. Cuando un ciclista va incómodo con un sillín la primera cosa que suele hacer es cambiarlo, a veces, varias veces. Y en muchas ocasiones el problema no termina de desaparecer. Según mi experiencia, el 80% de los ciclistas, por poner una cifra aproximada, que van incómodos de sillín, es porque lo llevan demasiado alto. No se trata de buscar otros modelos de sillín, con más o menos agujero, más duro o más blando, más ancho o más estrecho, se trata simplemente de llevarlo más bajo. Cuando el sillín está más alto de lo que debe, el ciclista para pedalear cómodo tiende a desplazarse hacia la parte delantera del mismo. Y las consecuencias son las que podemos deducir: demasiada presión en el perineo, dolor y adormecimiento genital. Incluso aunque el ciclista se siente correctamente sobre el mismo, cuando el sillín está demasiado alto, la presión en el perineo se convierte en una sensación muy molesta cuando llevamos más de una o dos horas pedaleando que desaparece en cuanto reducimos la altura unos pocos milímetros. De hecho, esta altura de sillín en la que la presión es mínima coincide con una correcta extensión de pierna si medimos el ángulo de la rodilla y del tobillo. Así pues, si en tus salidas notas estos síntomas lo primero que deberías hacer es comprobar la altura del sillín y probar a bajarlo unos milímetros. Debemos tener la sensación de poder pedalear cómodamente aun si nos apoyamos en la parte trasera del sillín. Si solo pedaleamos cómodos sentados en la parte delantera del mismo es una señal de que el sillín está demasiado alto.

¿El sillín debe ir nivelado?  

El nivel o la inclinación que tenga nuestro sillín puede tener un impacto importante en la comodidad del mismo. Siempre se ha dicho que los sillines deben ir horizontales, lo cual no es cierto a no ser que hablemos de posiciones muy erguidas. Depende del sillín que usemos, pero en los sillines planos los ciclistas siempre agradecen que la punta esté ligeramente más baja que la parte de atrás para reducir la presión en el perineo especialmente cuando nos agarramos a la parte baja del manillar o cuando nos inclinamos un poco para ser más aerodinámicos. Si ponemos una tabla encima del sillín y un nivel digital buscaremos que el sillín tenga entre 1 y 2 grados de inclinación.

En el caso de los sillines con forma curva (si los miramos desde el lateral), si aplicamos la misma técnica de medición de la inclinación, buscaremos un par de grados más que en los planos y los colocaremos con 3-5 grados de inclinación hacia delante para conseguir una buena posición sobre el mismo. En ningún caso, la punta del sillín debe ir hacia arriba, posición en la que vemos bastantes sillines que pasan por el estudio. A la hora de elegir un sillín plano o un sillín curvo de nuevo es una cuestión personal cuya elección debe hacerse mediante la prueba de uno u otro sillín. En general, los sillines curvos tienden a liberar mejor la presión de la zona perineal.

¿Qué ancho de sillín necesito?

Esta pregunta es un clásico debido a que varias marcas han desarrollado protocolos e instrumentos diseñados para medir la distancia entre los isquiones (los huesos de la pelvis sobre los que supuestamente nos apoyamos) y en función de esta medida recomendar el ancho del sillín que más nos convenga. Bajo mi punto de vista, estas herramientas no son demasiado útiles principalmente por un motivo. Cuando vamos en bici de carretera no queda más remedio que rotar la pelvis hacia delante para llegar al manillar. Al hacer este gesto, estamos modificando la zona que apoyamos sobre el sillín. Los isquiones apenas apoyan y la mayor parte del peso va a recaer sobre la rama inferior del pubis. Es decir, se mide una distancia que no es exactamente el punto óseo que vamos a apoyar sobre el sillín. Esto no quiere decir que cualquier tamaño de sillín vale para cualquier ciclista, pero considero que el mejor método para saber esto es el ensayo/error. Así pues, probar diferentes anchos hasta ver con que sillín tenemos mejores sensaciones. Cuando un sillín es el adecuado, la sensación que debemos tener cuando pedaleamos es que la mayor parte del peso va sobre los huesos y la zona del perineo queda sin apenas presión. Este experimento es muy frecuente realizarlo durante un análisis biomecánico. Mientras que muchos ciclistas van muy cómodos con sillines de 130mm de ancho, existen otros que necesitan anchos de 150-160mm para conseguir liberar la zona central de presión. En ocasiones, una simple observación es suficiente para ver si un ciclista necesita un sillín más ancho: lleva medio culo por fuera para conseguir aliviar la presión sobre el perineo.

¿Con agujero o sin agujero?

Existe la tendencia creciente de fabricar sillines con agujeros o rebajes en la zona central para liberar la presión en la zona perineal. En general, estos sillines cumplen bien su cometido y contribuyen a liberar la zona de cierta presión. No obstante, existen sillines tradicionales que si están bien colocados también pueden funcionar bien y no generar molestias. Como hemos señalado anteriormente, el quid de la cuestión es ponerlos con la altura y la inclinación adecuados. Hay gente que critica los sillines sin agujero porque dicen que concentran la presión en muy poca superficie de apoyo generando más molestias en esas zonas. Esto puede ser cierto en algunos modelos con mucho agujero.

¿Hay que hacer callo?

Es un clásico escuchar el comentario de que para ir cómodo sobre el sillín hay que hacer callo, acostumbrarse, echarle horas. Y en cierto modo es cierto. Cuanto más montamos en bici más cómodo nos resulta el sillín. Esto seguro que muchos lo habéis comprobado si de repente dejáis, la bici durante un tiempo y los primeros días que sales es como si el sillín fuese mucho más duro que antes. En las primeras salidas en bici la zona de apoyo está más sensible y es normal sentir cierta molestia en cuando la salida es un poco larga. Lo bueno es que a la cuarta o quinta salida con regularidad que hagamos,s esta molestia se reduce en gran medida. Pero no debemos confundir este dolor/molestia en la zona de apoyo en general de lo que es la molestia y el adormecimiento genital. A esto no nos acostumbramos ni debemos hacer callo. Ir en bici con adormecimiento genital no es bueno y debemos evitarlo lo antes posible. Un adormecimiento puntual cuando nos agachamos más sobre el sillín es normal y no supone ningún problema. Pero pasar horas con la zona dormida o llegar a casa con pérdida de sensibilidad o con molestias al orinar es un indicador de que algo estamos haciendo mal seguro.

¿Influye estar más en forma sobre la comodidad sobre el sillín?

No es casualidad que los ciclistas que más entrenan son los que menos molestias tienen con el sillín. Sí, por un lado está el factor de que se han acostumbrado a la presión del sillín, eso es innegable. Pero también es porque al estar más en forma están aplicando más fuerza sobre los pedales en general, ya que pedalean a una mayor potencia. Aplicando la 3ª ley de Newton (acción-reacción) sabemos que cualquier fuerza que se aplica en una dirección (en este caso hacia abajo sobre los pedales) genera otra fuerza igual en magnitud pero en dirección opuesta. Esta idea aplicada al ciclista nos dice que cuanto más fuerte pedaleemos, menos peso estaremos poniendo sobre el sillín. Es decir, que pedaleando a 100w, nuestro trasero soporta mucho más peso que si pedaleamos a 300w. Por eso, los ciclistas de mayor nivel se quejan mucho menos de los sillines que los ciclistas de fin de semana.

¿Más acolchado es más cómodo?

Un cierto grado de acochado sí que podemos decir que es más cómodo. Aunque siempre nos encontramos con algunos ciclistas que usan sillines de carbono sin ningún tipo de acolchado que dicen ir cómodos. Más acolchado puede ser más cómodo hasta un punto en el que más acolchado es más incómodo cuando se trata de pasar muchas horas sobre la bici. Cuando nos hundimos mucho en un sillín al final estamos presionando continuamente toda la zona de apoyo, partes blandas incluidas. Lo bueno del sillín duro es que al apoyar la parte del hueso se liberan las partes blandas de la presión. Por mi experiencia, los ciclistas de fin de semana o  más esporádicos sí encuentran una mayor comodidad en sillines con cierta cantidad de mullido. En el caso de ciclistas competitivos lo cierto es que se puede ir cómodo con sillines con más bien poco acolchado.

¿Son necesarios los sillines específicos para chica?

Si al inicio del artículo dijimos que entre los ciclistas varones las molestias con el sillín afectan a un 20 o un 30% de ellos, en el caso de las ciclistas esta cifra asciende al 80% aproximadamente. Las molestias causadas por el sillín son la primera queja de las chicas ciclistas que nos visitan y seguro que son la causa por la que muchas chicas dejen de montar en bici o no se animen a montar más, lo cual es una lástima. Los dolores normalmente se generan porque están usando sillines de chicos. ¿Qué diferencias encontramos entre los sillines de chicos y de chicas? Principalmente la anchura. Los sillines de chica van desde los 150mm hasta los 180mm de ancho mientras que los de chico suelen oscilar más bien entre los 130 y los 140mm. Las mujeres necesitan sillines más anchos porque la separación de sus isquiones es mayor debido a la necesidad de dar a luz. Si el sillín no es lo suficientemente ancho, la presión a la que van a someter la zona genital es excesiva y causa muchas molestias. Para no soportar esta presión, las chicas se echan muy hacia atrás sobre el sillín (4-5cm) generando una mala posición sobre la bici puesto que están muy retrasadas respecto al eje del pedalier y sobre todo porque el manillar se queda muy lejos. Cuando usan un sillín con la anchura adecuada, no solo liberan de presión la zona genital sino que también adelantan su posición sobre la bici y van mucho más cómodas. No obstante, siempre hay excepciones, y algunas chicas ciclistas especialmente las que tienen un nivel competitivo consiguen ir cómodas usando sillines estrechos. Son la excepción.

Recomendaciones finales

Lo primero que debemos hacer es darle una oportunidad al sillín que tengamos en la bici. Comprobar que el nivel del mismo sea el adecuado y si notamos mucha presión en el perineo debemos probar a bajarlo unos milímetros. Si aun así acabamos las salidas con molestias entonces puede ser el momento de pensar en cambiar de sillín. En este caso, lo ideal es acudir a un estudio de biomecánica o a una tienda donde puedas probar algún sillín antes de comprarlo. Ni la estética ni el peso del sillín deberían ser el criterio para elegir un modelo u otro. La comodidad es el criterio que debemos seguir a la hora de elegir nuestra montura.

Si este artículo te ha parecido interesante, podemos ayudarte a optimizar tu posición.

Consulta nuestras tarifas para estudios biomecánicos

[ssba-buttons]

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *